
Hablando de trabajos de grado y esas cosas, estos tediosos días aprendí una gran lección: Nunca pero nunca confíe en la tecnología; esta es como el hipócrita amigo que uno cree tener, pero que cuando mas lo necesita, zas! se desaparece como un fantasma.
La tecnología nos ha vuelto dependientes de ella, hay personas que no pueden vivir sin celular, y el día que lo pierden se sienten vacios, como si no valieran nada, hay otras que todo lo hacen por internet, toman clases, pagan cuentas, hacen amigos y hasta consiguen marido, hay otras que simplemente y así no sepan bien para qué sirven, son compulsivos adictos a tener todo lo que esta vanguardia implica: computadores, cámaras, Ipod, y diez mil pendejadas mas.
No me salvo de ello, pues a pesar de que a veces me siento atropellada por la tecnología, con el necesario caso de los computadores trato de llevarlos en la buena, digamos que soy hipócrita con ellos, siempre que me siento frente a uno, no confío de todo en él, y en mi interior se empieza a desarrollar el instinto de lucha cuando estamos frente a frente. A veces pienso que ellos piensan, que les gusta vengarse, se ríen de nuestra ignorancia y que hasta desarrollan una personalidad. El mío, creo que es sumiso ya que ha pasado por épocas de crisis donde era casi terminal y ya nadie daba nada por él. Después de varios golpes y de ser formateado varias veces se volvió más noble y trabaja bien cuando se le pide, es como esos drogadictos que caen, se regeneran y salen convertidos en nobles y santas palomas.
Pero igual, bien sea con los ajenos o con el de mi casa, en general los artefactos tecnológicos me producen una desconfianza grandísima, en donde considero que la eterna batalla de el hombre Vs la máquina está perdida por el hombre. En este caso, mujer, o sea, yo.
La tecnología es una especie alienígena que se quiere apoderar del mundo, nos trata de someter a sus reglas, y quiere que creamos que es la diosa. Creo que lo está logrando, porque hoy en día, la mayoría de hogares tienen algo de ella, su mas fiel discípulo es el computador, por eso hoy en día los profesores no reciben trabajos hechos a mano o máquina, los amigos mas cercanos se hablan con nosotros por facebook y sencillamente el computador es la extensión del cerebro de su dueño, pues almacena información, recuerdos y hasta el contacto de lo mas cotidiano.
Este circo de tecnología al cual le confiamos todas las rutinas es muy traicionero, a veces cuando creemos que todo está bajo control, que tenemos el informe para el medio día, que buscamos la información del trabajo por internet en vez de ir a la biblioteca, las fuerzas adversarias del destino nos dejan a mas de uno con los brazos cruzados porque sencillamente ese día el computador no quiso colaborar. Así, el trabajo, el informe o todo el equipo en sí, dice NO ante nuestra humilde solicitud así esta sea un simple click.
En mi caso (y el de mi compañera del trabajo) fuimos unas víctimas más, y tras unas semanas de extenuantes trasnochos, cafés, libros, Word y Excel; después de varios días de análisis y producción literaria especializada, que nos consumió por completo nuestro tiempo y que debíamos incluir en el trabajo que nos otorgará el diploma, estos aparatos, llamados computadores, vilmente nos traicionaron y en medio de un ridículo relojito de arena, borró lo hecho en las últimas tres horas, con la excusa de "Microsoft Word no responde" ¿Acaso Bill Gates o Microsoft me van a dar el diploma? ¿Si Word no responde, quien carajos responde por mi trabajo? eso nos pasa por confiadas, por escribir un análisis en un programa disque procesador de documentos, para que al darle "Guardar" salga con que no responde. Después de una consulta telefónica con un subordinado de la diosa de la tecnología, comúnmente llamado ingeniero de sistemas, nos dijo que no había nada que hacer, que la información se había perdido y que tocaba hacerla de nuevo. Maldita sea, por qué pasa eso justo en la madrugada, después de un largo día que es cuando el cerebro se rehúsa a trabajar mas.
Ese mismo día, otros atropellos tecnológicos ocurrieron a mis alrededores, a otra persona cercana, le robaron el portátil del carro justo el día en que presentaba la sustentación de la tesis, que por supuesto tenía corregida, organizada y lista para entregar en el computador; a otras, no les abrió la presentación en Powerpoint del trabajo de grado en los computadores de la universidad. Dios sabrá por qué, pero creo que para estos casos sólo nos pasó por una cosa: exceso de confianza en la tecnología.
No sé qué le pasó al del portátil, a las de la presentación les tocó correr por todo lado y consiguieron proyectarla, y a nosotras, pues volvernos a inspirar de nuevo, y redactar un informe con toda la resignación del caso. Eso sí, con la precaución necesaria y la convicción de que esta vez perdimos la batalla hombre vs maquinas, pero estoy segura de que esto no se quedará así, algún día podrémos vengarnos de estas atrocidades modernas, que en medio de su útil ayuda nos traicionan cuando mas las necesitamos. Computadores, no saben con quién se metieron!