
Muy en medio del desparche fui a Unicentro (en Bogotá) a ver Hancock, mi sorpresa al comprar la boleta fue recordar esas épocas de los 90: Una larga fila de por lo menos 30 o 40 personas para comprar las boletas para una de las 12 funciónes que habían. Duré por lo menos 20 minutos en medio de ese tumulto de gente, -ya dije que soy demofóbica?- lo hace peor.
Una vez tenía las entradas en mis manos me dirigí comprar algo de comer. Me sorprendí con los precios: 2 gaseosas, unas crispetas (eso sí, grandes) y un pan con salchicha ¡por la módica suma de 18 mil pesos colombianos! (Algo así como 9 dólares) Debí haber traído camuflado o mejor, guardado en mi morral - ¡hoy no requisan!- alguito para comer.
Cuando eran las 9:30 de la noche, hora en que se suponía empezaba la función, estaba yo, embandejada afuera de la sala de cine esperando que abrieran la puerta para poder entrar si quiera a mirar para el techo, o ver cortos de otras películas. Se corría el rumor que la demora era porque estaban limpiando el recinto, esperé por lo menos 15 minutos afuera esperando que ocurriera tan magno evento; cuando por fin sucedió, encontré a 4 funcionarios del cine, ejecutivos todos, sentados en las primeras sillas hablando..... Ya saben qué. ¿Esa era la demora? injusto.
Afortunadamente la película no resultó a mi concepto tan mal, pensé que sería peor o a lo mejor la esperadera me hizo verle el lado positivo, pero juro que faltó muy poco para exigir me devolvieran los 32 mil de la boleta (16 dólares) mas los 18 mil (9 dólares) de los "snacks". Una forma muy efectiva de botar el dinero a la basura. Ah! olvidé mencionar que en ese mismo cinema me vi Batman, en estreno -como nunca- una semana atrás y se acabo la cinta en la mitad, la parte mas emocionante parte de la película? repito, injusto.
Por eso mi querido lector, piénselo bien si sería mejor que sacrificara un viernes de cervezas amenas con sus amigos, a cambio de ir a cine y convertirse en el protagonista de "peor, imposible" yo, juro por Zeus que no lo vuelvo a hacer, entre otras porque creí ser la única desocupada que va a cine un tormentoso viernes.
Nota mental: por lo menos no ir en días de estreno.
Este post debería ser una de esas historias de Maria (), y se sale un poco del esquema de este blog, pero en medio de esta catarsis mental, nada controla a la editora. Quien sabe, a lo mejor hubiese servido de material para "que tal esto" de noticias Uno; pero siendo realistas no sirve para nada, solo para que usted lo lea y depronto se prevenga.
Ir a este cine no es malo, ir un viernes quizás no, lo malo es cuando en pleno Siglo XXI el servicio es paquidérmico.