5 de julio de 2008

ahorrando en un marranito...


Un niño tuvo una idea: ahorrar moneditas. inmediatamente fue a una feria y compró un marranito -de esos grandotes de barro-. de ahí en adelante comenzó todos los días; se esculcaba los bolsillos y depositaba las de mayor valor -sin importar la cantidad- una tras otra, el marranito cada vez iba engordando y haciéndose mas pesado. su madre, quien se dio cuenta del asunto intentaba a veces depositar algunas -no pretendía decirle- solo que a veces queria ayudarle; el tiempo pasó y cada vez era mas gordo y pesado por lo que pronto dejó de hacerlo - no era necesario- pensó.
así, una tras otra, cada día, cada momento que era posible se iban acumulando las monedas. llegó el momento en que el marranito se engordó lo suficiente, tanto que ya era hora de romperlo para contar sus ahorros. la especulación ronda la cabeza de su dueño y ese día, decide que era hora de trasladarlo a un lugar seguro, sube al desván y desde ahí termina de darle sus últimos retoques, sus últimas monedas. esa noche su abuela lo invita a quedarse en su casa por todo el fin de semana, y cuando volvió, ansioso, inmediatamente, sube al desván con la intención de romper el marranito y se da cuenta que ese ahora era el cuarto de su hermano, un soldado que llevaba 5 años en la guerra y de nuevo regresaba a casa. la felicidad del niño era enorme, tanto que olvido su marrano...

Nadie lo entendió, lo cierto es que ese marranito que engordó durante años eran las moneditas que ese niño ahorraba para que sus padres fueran a buscar a su hermano que hace 5 años no veían, en cambio, los padres quisieron darle una sorpresa a ese niño y al ver que el desván era su sitio favorito con los ahorros del marranito lograron conseguir que su hermano estuviese de nuevo en casa y le construyeron un cuarto.
Ese niño entendió que ni mil marranitos lograrían llenar su corazón de felicidad como lo hacía la presencia de su hermano de vuelta a casa, esos padres entendieron que su hijo era el ser que con sus esperanzas trajo de vuelta a su hijo soldado.

2 comentarios:

Elvis Elgato dijo...

Bueno ya estoy aca y no me voy sin decir algo, aunque talves te moleste pero lo voy a decir de todas formas, la historia me parecio un poco cursi, si yo hubiese tenido ese marranito(no ahorro porque la verdad siempre me gasto todo y ademas el futuro es algo incierto), me lo gasto en paseo, cigarrillos y cerveza, la vida es muy corta para estar ahorrando!!, chauuu.

nightwriter dijo...

bueno elvis el gato. no me molesta tu comentario la verdad para eso son estos espacios. la historia me la contó alguien hace poco y me pareció absurda por eso la escribí en el blog (y creo q es solo una historia, nunca pasó) quizás la puse porque pensando un poco me acorde de esa vieja tradición q abandoné hace muchos años:ahorrar en un marranito. eso si que es útil inténtalo. y si es porque eres malo para ahorrar recuerda esta frase que me dijo alguna vez mi profesor de macroeconomía: "El ahorro no existe, es simplemente un consumo programado"
gracias por el comentario!