Se que a todos les ha pasado que alguna vez en sus vidas se han sentido ignorados por alguien o algo, sea usted un estudiante, o un empleado, o un vago… en fin, creo que no discrimina profesión ni estrato. Ese sentimiento de rechazo o de ignorancia percibida, es tan demoledor que desde su mismo comienzo acaba con las energías positivas de todo un día radiante. Pues bien, yo a esto le llamo el síndrome de Gasparín: que básicamente sucede así, acomódelo a su cotidianidad:- Comienza el día con una madrugada helada, en medio de la lluvia sale el pobre Gasparín a coger transporte para desplazarse a su lugar de trabajo, pasa un minuto, dos, cinco y todos y cada uno de los buses que pasan a pesar de ir llenos, no le paran. Llega otra persona, se estaciona un poco mas adelante del susodicho y ¡ahí si para! Parece que el conductor no vio a gasparín, o mejor, lo ignoró.
- Una vez la apoteósica tarea de coger bus está resuelta, y va el pobre gasparín en medio del tumulto, por el escaso rayo de luz que alcanza a traspasar las cabezas de los pasajeros, o por eso del reloj biológico –que le dice a uno que se tiene que bajar- este timbra y el conductor sigue su camino y no para hasta que llega otro pasajero que espicha el mismo botón, y le frenazo indica que ahí hay que bajarse; claro esta, tres cuadras adelante (o incluso mas).
- Llega al trabajo –ya no de buen humor- y cordial e hipócritamente saluda a sus compañeros, que en medio del corrillo y el chisme no contestan el – “Buenos días”- sino hasta que Gasparín ya ha dado la espalda; sigue a su lugar de trabajo y la señora de los tintos acaba de repartir los últimos, ya no queda ni uno y entonces, la mañana se convertirá en toda una eternidad. Buena esa!
- El día de estrés no acaba, luego viene la hora del almuerzo, y la ansiedad provoca fumarse un cigarrillo, va a la casetica y pide –un blemont por favor…- después de un silencio, lo nota, el vendedor está en cuerpo, no en alma, estaba hablando por celular, y ni siquiera notó su absurda presencia. Gasparín: hoy no es tu día; el mal genio mata cualquier sentimiento de ansiedad nicótica.
- Resignado, Gasparín vuelve a su lugar de trabajo, nota un silencio raro -aunque en realidad parece que ese ha sido todo el día - pero esta vez es mas extraño: se da cuenta que sus compañeros no están. Indignado, pregunta a la señorita de recepción y le informan que todos los de la dependencia están en una reunión, que se aviso por correo o intranet, pero por lo que se ve, no le llegó a Gasparín. Parece que la tecnología se confabuló con el destino.
El final puede usted ponerlo a su acomodo bien sea trágico o rosa; pero si de algo ha de poder estar seguro, es que el día menos pensado; ese que usted necesita que todo le funcione perfecto, ¡Zas! Llega Gasparín y se apodera de su persona, y como por arte de magia se convierte en un ser invisible por momentos –casi siempre vitales- y por derechazo llenos de furia. No se lo deseo a nadie, pero la madre si no le ha pasado!
Que tengan ustedes un feliz y acogedor fin de semana, mis desocupados Gasparines….
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