29 de diciembre de 2009

Ya para cerrar el 2009...

Y se acabó el año señores, un 2009 en que sucedieron grandes cosas, el país desató grandes escándalos y la vida de Nightwriter transcurrió sin mayor novedad como es de costumbre. Pero, como estamos en épocas decembrinas en que todos están de vacaciones y casi nadie tiene la actitud de sentarse al computador a leer blogs con puras pendejadas, haré un sencillo balance general del 2009 en lo que respecta al blog y con él a su humilde servidora.

Esto es lo que el 2009 nos dejó, que no es precisamente una chiva, ni una burra negra ni una yegua blanca ni una nueva suegra:

- El 2009 termina en el blog con 23 entradas (incluyendo ésta) frente a 37 del 2008. Un bajonazo en la productividad producto de la recesión (de la inspiración).
- Cumplí 25 años de existencia. Un cuarto de siglo ya empieza a sonar pesado así no se aparenten.
-2 talleres de creación literaria tomados. Aún así, nada que logro escribir bien.
-Se cambió el look del blog, con una plantilla mas moderna y presentable. Tuvo al parecer, una buena aceptación de los lectores.
-Sin embargo, se perdió la información de visitas, que para ese entonces iba casi en los diez mil. Sorprendente.
-Estrené computador portátil comprado con dinero salido de mi bolsillo, increíble.
-Cumplimos un año en la blogósfera y se hizo una sencilla entrada para nuestros mas fieles y desocupados lectores en motivo de agradecimiento.
-Una dolorosa muerte rondó por la familia.
-Por fin hubo grado a pesar de casi todo el año sin actividad académica.
-Me pillaron diciendo mentiras, mas obvio no pudo ser.
-Conocí personas maravillosas (algunos incluso, lectores de este blog.)
- Muchos (y muy buenos) libros leídos, al menos es gratificante para el espíritu.
-Este blog se hizo acreedor a 20 seguidores, una cifra que a decir verdad no está nada mal.
-Otro reporte de navidad aburrida y sin modificaciones.
- Después de varias discordancias, pude darme una escapada a la playa, la brisa y el mar. Era todo lo que se necesitaba para recargar baterías.
-Pude ver a Haggard en concierto, no importa que hubieran mil cabezas de por medio.
-Es sorprendente la cantidad de blogueros que abandonaron sus bitácoras sin dejar señal ni rastro (algunos, lectores de este chuzo) otros simplemente nos dimos algunos recesos, esperemos no siga pasando.
-Por primera vez en la historia de este blog, tenemos la delicadeza de desearles un feliz año.

Y como ven, no son muchas las novedades; sin embargo, esperando que el 2010 sea mucho mas interesante, sin falsos positivos, chuzadas, ni reelección; espero que todos tengan unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Volveremos entonces a encontrarnos en enero con más Opiniones Desocupadas. Gracias a todos los que mantienen vivo este lugar y esperamos seguir contando con su amable presencia al menos otros 365 días.

Aquí les dejo el video de la popular canción "El año viejo" de tony Camargo que inunda por estos días las emisoras del país. Disfrútenlo.


¡Feliz 2010 desocupados lectores!

Con cariño, su servidora,
Nightwriter.



8 de diciembre de 2009

De por qué no me gusta la navidad (Una razón ridícula)


Mi problema con las navidades radica desde hace exactamente 25 años. A partir de entonces, no recuerdo haber pasado esta fecha en otro lugar que no sea la casa de mis abuelos, que ahora, es mi casa. Mis primeros recuerdos navideños se remontan a eso de 1990. Le estaba pidiendo al Niño Dios una vajilla, (¿?) una muñeca que hacía ula-ula y otra que se hacía llamar "trici baby". El árbol de navidad era un chamizo sintético de no mas de 1.50 de alto, adornado con incandescentes bolas de vidrio con los colores mas corronchos y ordinarios que por esa época mandaban la parada en materia de decoración navideña. Mi abuela, pintaba pesebres en porcelana que vendía a los allegados y amigos de amigos a un alto precio. Paradójicamente en su casa -ésta- no había ni uno sólo.

A mi me parecía que el ambiente vespertino de la navidad y el año nuevo en sí, eran las mejores épocas del año porque el Niño Dios se acercaba al chamizo verde que a mí me parecía grandísimo y ponía los regalos envueltos en papeles con guirnaldas y muñecos de nieve que siempre eran lo que yo quería. No importaba que después de ese 24, los años siguientes siguieran siendo iguales: estaban los regalos a la espera de estar abiertos en el árbol y, al menos eran los que se pedían.

Pasó el tiempo, y las navidades parecían estancarse en el pasado, el mismo ambiente se hacía aburrido a medida que pasaba el tiempo. Los "grandes” se emborrachaban y bailaban como locos, creyendo tenernos contentos con darnos los regalos, mientras poco a poco mis primos y yo nos íbamos dando cuenta de quién era en realidad el tal Niño Dios, cuando veíamos por la ventana a mis papás y tios sacando bolsas negras gigantes, y luego se encerraban en un cuarto a donde misteriosamente no podíamos entrar. No niego que aún así, era emocionante tener esos juguetes que salían en la tele, pero el sin sabor comenzaba a apoderarse de mí cuando no notaba cambio alguno entre navidad y navidad y los juguetes comenzaron a escasear por darle paso a la adolescencia.

Las nochebuenas eran entonces, un día en que a diferencia de los otros del año se reunían algunos miembros de la familia a comer casi siempre los mismos jamones y enrumbarse a punta de equipo de sonido y vino blanco en la sala de la casa. Cotidianidades que paulatinamente ya no me estaban pareciendo graciosas, pues una vez se evadía la respectiva y ridícula bailada de las pegachentas canciones de temporada ni se reciben juguetes, la opción era jugar Rummy-Q o cartas, y entonces, el 24 y 31 ya eran en sí, largas torturas que por tradición tocaba celebrar allá (ahora acá).

Poco a poco algunos de los familiares cayeron en cuenta de que hacer siempre lo mismo con los mismos, resultaba aburrido hasta con los pobres chinos que para esa instancia ya hacían berrinche por ir allá (ahora acá), así recibieran regalos. Por eso algunos empezaron a buscar mejores lugares para pasar festividades, todos lo hicieron al menos una vez, todos menos unos: Mis adorables padres. Así fue que entonces, la casa de los abuelitos se convirtió en el escampadero decembrino, el lugar en donde los familiares que los había dejado el avión, se pelearon con la mujer o quienes no tenían dónde pasar estas fechas, iban a templar. A las 12 cada uno daba su feliz navidad sin tanto ímpetu como antes, y a la 1o 2 ya todos dormíamos.

Mis amigas del colegio comenzaban a contar sobre sus navidades y yo sentía que todo el mundo disfrutaba sus diciembres , pero en el fondo yo no. Nunca le eché cabeza al asunto, ni la culpa a nadie. Pensaba que a lo mejor tendría 365 días para buscar nuevas sensaciones, pero se llegaba la fecha y no encontraba nada que hacer mas que resignarme.

Hoy (Dios me perdone pero es la verdad) es complicado zafarse de las aburridas Nochebuenas de la casa de mis abuelitos. La sensibilidad de mi mamá se activa en el último mes de año, y cualquier ligera intención de irse con otras personas a pasar navidad o año nuevo, es un largo discurso de recriminación e ingratitud para con la familia, y un repetitivo "uno no sabe, qué tal ésta sea la última navidad".... Así que es imposible escabullirse.

Mientras todos van a disfrutar de su diciembre con alegría, para mi resulta una fecha patética y monótona. Ya no hay regalos, ni primos, no tengo vecinos, ni amigos. Y si así los tuviese es imposible pasar con ellos las festividades. Por eso decidí, como firme propósito para el 2010 (lo cual será el primer deseo de la uva que pida el 31) irme a viajar todo diciembre, el próximo año. Así me logro liberar de las celebraciones familiares que son aburridísimas y terminan de ser peor cuando la casa de los abuelitos, es ahora es mi casa. No sé, ahorraré todo el año y el 1 de diciembre empacaré maletas al Machu Pichu o algún país o departamento, con la excusa de que haré un largo viaje para que mi madre no recrimine mi mal papel de hija desalmada.

Pero ya qué. No hay lugar para sentimentalismos ni debilidades, a fin de cuentas para mí la navidad no tiene gracia, porque así lo fue desde niña. Nunca la he pasado lo suficientemente bien como para que se haya creado en mi un sentimiento de empatía con la época, así que aún cambiando de ambiente o de lugar de celebración, será tanto o igual que un día normal, y a la 1 o 2 de la mañana, como es costumbre me acostaré a dormir. En lo que respecta este año, agradezco al santísimo que exista esta maravilla a la que llamamos internet.

23 de noviembre de 2009

Ausencia injustificada

Buenas noches queridos lectores. Sé que suena repetitivo tratarles de pedir disculpas por la ausencia que ronda estos desocupados lares. Llamémosla problemas, existencialismo, exceso de labores, vueltas tontas y otros menesteres o simplemente falta de inspiración. Si señores, este chuzo estaba olvidado casi un mes, y algunas vez prometí que regresaría para no dejarlo botado, pero viéndolo bien no estoy respondiendo a la altura.

Me he dado cuenta que es común que los blogueros pasemos por ciertas crisis en algunos momentos de nuestra ciber-vida bloguera, en unos casos se hace mas prolongada que otras, llegando incluso al abandono definitivo. En mi caso no es tan grave, tan solo una lejanía de unos cuantos días que ya casi llegaban a los 30, y no es justo que por primera vez en nuestra historia, un mes se quedara sin al menos una entrada. Igual, ya lo he dicho: Si me voy tengo que despedirme como se debe ¿no? Pero igual, no pienso por ahora irme ni mucho menos, pues de alguna forma he llegado hasta a tomarle aprecio a esta Opinión Desocupada y a los tres gatos, fieles lectores de este magnánimo templo del ocio que poco o nada aporta a sus vidas. Era mas bien cuestión que tenía que dar señales de vida, no perder el ritmo, ni mucho menos dejarme llevar por los asuntos externos; en pocas palabras hay que dedicarle tiempo al blog de vez en cuando, eso es bueno y gratificante.

Todo se debe a que sencillamente la mente trabaja a veces en contra del teclado, pues las ideas no fluyen y cada vez se hace mas difícil ponerlas en público, pasaban los días y no tenía nada que contarles, con la excepción que aquí la suscrita está próxima a graduarse en un infructuosa carrera que de poco o nada le ha servido. Si, después de tantos intentos, tanta palabrería por fin me gradúo. He escrito mil entradas sobre eso sin que ninguna haya llegado a ver la luz por no aburrirlos de mis quejas constantes sobre el tardío arrepentimiento de elegir mal lo que se supone, me dará de comer (y que al paso que voy moriré mas escuálida que niño de África) estos trámites burocráticos me han tomado tiempo valioso, tiempo que me ha alejado del cieber espacio y he tenido incluso que recordar viejísimos tiempos volviendo al viejo claustro que me vio graduarme como Bachiller ya hace algunos años y de donde salí con mejores expectativas. De esto podría contarles mas detalladamente, pero no quiero extenderme con mis clamores por ahora.

Esa, mis queridos y desocupados lectores, es quizá la razón injustifiacada de mi ausencia prolongada por estos lares y de que esta entrada sea un poco floja. Espero retomar el ritmo y volver otra vez a los juicios de la disciplina blogguera de la que ya me he acostumbrado, y de nuevo, ponerme al día con los otros blogs de los que soy su lectora; aunque he notado que últimamente parezco no ser la única sin novedades en su bitácora. Espero, nos reencontremos muy pronto y gracias por su espera.

***
Pd: Así como lo dijo el señor Iván, el diploma es un certificado oficial de desempleo, así que si alguno de ustedes sabe de alguna ONG que requiera mis servicios como profesional en Relaciones Internacionales con énfasis en DDHH y DIH (Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario), se les agradecerá enormemente. ¿Voluntaria? no, no puedo ya me regalé 6 meses con el estado y no me sirvió para absolutamente nada.

Que terminen de pasar una buena noche.

25 de octubre de 2009

Fanaticadas adolescentes

Domingo: Día en el que por naturaleza se hace pereza y por lo general -o en lo que a mi respecta- se permanece en casa e incluso a veces se evade la ducha, se cambia el orden del cuarto, o se dedica el tiempo necesario para otros quehaceres que no son aptos para ningún otro día de la semana. Fue precisamente el domingo que me encontraba rebrujando y re acomodando chécheres, pues tal vez con los años se acumula basura innecesaria, que inconscientemente se guarda y que después de un tiempo pierde todo valor de tenerlos en su haber, o todo lo contrario; y fue precisamente en esta actividad dominguera en la que me topé con unos cd´s que conservaba en una caja de cartón ya arrugada, que guardaba en la mesa de noche, todos estaban cuidadosamente puestos uno sobre otro. El primero de ellos tenía carátula anaranjada y en ella posaban inocentes tres niños de cabello largo y se llamaba "Middle of nowhere"  tal fue mi sorpresa verlo de nuevo que no lo evité y lo puse en la unidad reproductora y le di Play. Mi mente se llenó de espesos recuerdos de mi adolescencia en que sufrí y viví locamente por estos chicos. Si, eran los famosos hermanos Hanson y ya imaginarán de quién mas eran los otros cd's. Empezó a sonar su cancioncita pegajosa "Mmmbop" que muchos odian pero que yo en esa época escuchaba mil veces, y recordé cómo el estribillo que como chicle pegajoso se quedaba en mi cabeza, de nuevo retumbaba en mis oídos.

En el año de 1997 me topé con los Hanson, gracias a un ligero boom en la tv, donde reproducían continuamente el video de "Mmmbop" yo, solitaria en mi alcoba, veía cómo al ritmo de la canción los jovencitos paseaban por la playa, se divertían en los buses y patinaban como locos por las calles. Me impactó la alegría que en ese entonces emanaba en mí aquel video y fue por eso que comencé a averiguar en revistas y periódicos quiénes eran esos chicos y cómo se llamaban.... De ahí para adelante, se convirtió en una inmensa obsesión de tener a mi alcance todo cuanto de ellos los medios registraran. Si, son tonterías quizás, que en el paso de niña a adolescente suceda este tipo de cosas. Los Hanson se convirtieron en mis primeros amores platónicos y sus canciones componían la banda sonora de mi aburrida y solitaria vida de adolescente, por eso fue, que cuando el domingo volví a escuchar todo "Middle of nowhere" llegaron a mi mente mil recuerdos que parecían igual de olvidados que esos cd’s, alegrías tristezas, triunfos y derrotas acompañados de voces andrógenas y sonidos novatos. Puede que a cualquiera le parezca algo estúpido el saber que fui seguidora empedernida de tal grupito gringo, quizá ustedes en su adolescencia tuvieron mejores aficiones que la mía o por lo menos mas interesantes. Si, eso lo sé, pero no creo tener culpa de ello, pues para ese entonces Hanson para mí era lo máximo y no había poder humano que me convenciera de lo contrario.

Nunca supe cómo ni por qué, me llegué a obsesionar tanto y me dejé llevar por las maravillosas estrategias mercadológicas que hacían por ese entonces las casa disqueras con un género híbrido llamado Pop, y miles de jovencitas como yo se declaraban fanáticas de grupos como estos. El caso es que mi admiración por los hermanitos aquellos llegó mas allá que eso, pues pasaron los años y a mí todavía me seguían gustando, hubo un momento en que estuve plenamente convencida de tatuarme sus nombres y su logotipo en alguna parte de mi cuerpo, para mi fortuna eso nunca se llevó a cabo, pero compré compulsivamente todos y cada uno de los cd’s y mi cuarto se tapizó por completo con sus afiches casi por 5 años.

Estuve en club de fans, tuve camisetas botones, artículos de periódico, revistas, posters, fotos, y libros de los famosos Hanson, me aprendí sus canciones y con diccionario en mano me dediqué a traducir todas y cada una de ellas (bueno, en realidad sólo las de "Middle of nowhere"). Como resultado, mi nivel de inglés avanzó a pasos agigantados y pasé a ser la "dura" de esa materia en el colegio, pues mi nivel llegó a superar el de mis compañeras del salón. Finalmente mi obsesión tenía que tener algo de bueno y que mejor que fuera acedémico.

Todavía cada vez que alguien ve a los hermanos  Hanson cantando en algún canal de TV, se acuerda de mí y algunos me molestan por haber sido fan acérrima de los muchachitos; quedará para siempre el estigma de niña boba fanática entre quienes me conocieron por aquellas épocas (que no son muchos), eso lo sé. Pero quién de ustedes no se ha sentido atraído a alguna vez a alguna canción o algún artista que causa vergüenza aceptarlo en público, por ejemplo a mi prima le gusta Chayanne y ruborizada lo acepta, a otro metalero rudo de por ahí le ponen los pelos de punta escuchar Roxette y a uno de mis amigos le gustaban casi como a mí las Spice Girls. Y si, yo fui de esas, puede que mi fervor hacia los Hanson ya se haya desvanecido, con el fin de la adolescencia, pero no puedo negar de que su música pegachenta, esa que contaminó mis oídos por tanto tiempo, despertó el domingo en mí, la mas sublime de las nostalgias de aquellos momentos, hoy, solo simples recuerdos.

Aquí les dejo entonces el video que me trasnportó de nuevo al pasado. "Mmmbop" la  canción que mas sonó del album "Middle of nowhwere"... Búrlese si así quiere, pero antes recurde, que usted también debe tener por ahí su gusto boleta guardado.


10 de octubre de 2009

Facebook vs Twitter: ¡Ninguno!

Llegué al endemoniado mundo de Facebook, cuando una vieja amiga que se había ido del país, y cuyo contacto era cada vez mas escaso me mandó la invitación. No sé por qué le di clic, llené los pasos, y sin poner foto ni tampoco interés alguno le di existencia a mi perfil. Con el tiempo, otras personas que habían pasado por mi vida, unos esporádicamente, otros no tanto, siguieron mandándome invitaciones a la extraña red, y entonces yo aceptaba sin seguir comprendiendo para qué carajos era eso. Así llegaron a mi lista de "amigos" unos 15 contactos y mas adelante fueron apareciendo viejas amistades y compañeras del colegio, acrecentando el número.Me di cuenta que el tal "Facebook" al que llegué por pura curiosidad se estaba convirtiendo en todo un acontecimiento cibernético. Pronto se empezó a saber de la famosa red en el periódico y en internet, y la gente comenzó a arreglar sus perfiles, colocar fotos y otras pendejadas que la página ofrecía, hasta el punto de volverse casi que tan normal pasar por este sitio, como lo es el revisar el correo electrónico.

Lo que me gustó de Facebook, fue que las cadenas que me mandaban a mi bandeja de entrada se redujeron en mas de un 80%, lo cual me parecía excelente librarme de los fastidiosos "clic para salvar a una niña enferma" o "mándaselo a todos tus amigos lo mas pronto posible y tu deseo se hará realidad" y los virus de mensajes bonitos y melancólicos que topaban la entonces poca capacidad que tenía Hotmail. Lo malo, fue que esas ya casi extintas cadenas se reemplazaron por otros mensajes, todos y cada uno provenientes de Faceboook, en su mayoría en inglés, lo cual lo empezaba a hacer aún mas inaguantable tenerlos acumulados. Pensé en cerrarlo, quizás, esa paginita maluca y tan popular me hacía perder la cabeza cada vez que ingresaba al correo, pero un día encontré cómo filtrar esa información para no tener contacto con mi cuenta y desactivé de inmediato que me llegaran a la bandeja de entrada todas las tonterías allí registradas por mis desocupados contactos que estaban acabando con mi paciencia cada vez que le daban un clic a sus perfiles. Y así fue, desde ese mismo instante Facebook quedó emancipado de mis rutinas cibernéticas, y de paso, me libró del problema de las cadenas.

Ahora, como si fuera poco y creyendo haberme quitado de encima ese monstruo de la red, me encuentro con la sorpresa de Twitter. Desde que inicié mi vida bloguera, había percibido que muchas personas se estaban volviendo adictas a esta novedosa red de "microbloggimg" en el que en simples 140 caracteres, se escribe de manera chismosa "What are you doing". Hoy en día, grandes compañías y personalidades del espectáculo lo usan para mantener informado a sus clientes y/o fans, esto ha dado resultado hablando mercadológicamente, pero para otros -en mi caso-  resulta ser otro molesto parásito del correo electrónico y causa de la ausencia en la actividad bloguera.


Invitación de un X que llegó a mi correo

No entiendo, yo no tengo cuenta en esa famosísima red,  pero no sé de dónde ni por qué, me llegan constantemente mensajes de invitación de usuarios de los que no tengo idea quiénes son al tal Twitter. Me parece curioso, que casi que se está volviendo común que a todo el mundo que tenga una cuenta de correo en cualquier servidos no pueda evitar ser invitado a estas redes y muchos accedan por curiosidad (como me pasó a mí en Facebook) y terminen totalmente alienados con ellas. No niego que se le pueda sacar provecho, y hasta para algunos puede llegar a ser útil como por ejemplo cuando murió Michael Jackson (la noticia se supo primero por Twitter antes que en las grandes agencias de noticias) pero no quiero que nuevamente me rebosen de mensajes de este tipo, ya me pasó con Facebook una vez y no quiero repetirlo. Aunque acepto, muchas veces me sentí tentada a abrir mi cuenta en el "microblogging" por simple intriga, pero siempre por un ligero temor de quedar enviciada y cierta percepción de inutilidad, decidí no hacerlo. Muchos bloggers cayeron en  sus redes y gracias a eso hoy dejan de lado sus bitácoras comprimiendo sus entradas en 140 caracteres.

Es una lástima que la actividad bloguera se esté viendo reducida a un simple número de caracteres con frases cortas, mensajes concisos y algunas arrobas; algunos sitios de estos deciden cerrar porque ya no encuentran qué escribir en un post si eso mismo puede ser reducido en menos espacio, y además podrán encontrar mas fácil un montón de seguidores. Yo le auguro una muerte dolorosa a los blogs de aquellos quienes con Twitter perdieron el encanto de atraer a los lectores con sus escritos.

Mientras tanto,  Facebook sigue haciendo de las suyas como vitrina perfecta de la publicidad y el reconocimiento, también rompe barreras cuando de mantener cierto contacto con gente que esté lejos se trata, pero de la misma forma sigue siendo el deshuesadero de aquellos que sin oficio alguno y con un simple click, pretenden que una galleta de la fortuna les diga qué hacer. Twitter, por otro lado, sigue creciendo a pasos agigantados el número de usuarios, y paralelamente no solo inunda los correos con invitaciones de extraños sino que también mata lentamente la inspiración y el interés de muchos blogs y con ellos sus autores.

Yo seguiré al margen, emancipada de los terribles tentáculos de Facebook, y con la firme convicción de que en Twitter no caigo. Si no tengo casi inspiración para este blog ¿Se imaginan los estragos que podría llegar a causar el afamado "Microblogging"?

Paz en su tumba para los caidos en tal desgracia.