1 de mayo de 2009

Trabajar como negro...

Hoy se conmemora el día internacional del trabajo. Es decir que en cualquier lugar del mundo a cientos de millones de trabajadores, les dieron el día libre, a otros, les toca paradójicamente trabajar en su día, y algunos, simplemente quisieran tener un empleo.
Trabajar es algo que precisamente me causa cierta ambigüedad. Por un lado, se encuentra la satisfacción plena de ganar dinero y poder darse gusto en lo que quiera, y por otro está el de tener una permanente obligación, que por mas que se ame su profesión, resulta menos agradable cuando ya no se hace por convicción sino por compromiso. Es por eso, que en estos momentos me atrevería a decir que la vida de estudiante universitario, es la mejor del mundo. La única y verdadera responsabilidad es pasar el semestre, usted vera cómo. Buena filosofía para vivir así -si se puede y se tiene suerte- mas de 5 añitos.
Estas discrepancias me llevaron a pensar en todos los pros y los contras que implica, y finalmente me di cuenta que quiera o no, alguna vez en la vida todos tendremos que trabajar. Por eso descubrí que hay varias clases de trabajo, que se caracterizan, no precisamente por sus actividades a realizar, sino por quien las hace y sus respectivas razones para llevarlo a cabo.
- En primer lugar están los amantes del trabajo: esa clase de personas se disfrutan lo que hacen, tienen suerte de tener una buena remuneración y sienten un placer exquisito al ejecutarlo, no conciben su vida haciendo otra cosa, y se deprimen cuando no tienen trabajo mas que por dinero, por ansiedad de no poder hacer eso que aman. Un ejemplo de ello son los actores, músicos, pintores y en general, los artistas (los envidio un montón).
-Trabajadores por convicción: son esa clase de personas que aseguran sentirse bien con sus empleos, porque "gracias a Dios tengo trabajo" ganan, digamos que bien, y tienen una razón para hacerlo. Por ejemplo les gusta ayudar, enseñar etc. Este tipo de personas sienten pereza de ir a veces a trabajar, pero les gusta la causa y por ello lo hacen. Un ejemplo de esto son lo médicos, las enfermeras, los profesores (especialmente de colegios) y los trabajadores sociales, entre otros.
-Trabajadores avaros: son esa clase de personas que por lo general, no disfrutan de su empleo de a mucho, pero en el fondo se quedan con el o bien porque tienen un buen sueldo o porque necesitan dinero y no les ha salido nada mejor. Estas personas disfrutan al máximo su quincena y por eso tienen la fuerte convicción de que trabajar es lo mejor que les ha pasado en la vida.
-Trabajadores obligados: Estos me llaman la atención, porque de fondo, su trabajo lo hacen mas por una necesidad que por un gusto, amor o convicción. Por ejemplo, están endeudados y tienen que pagar las cuotas de la casa, así que tienen un empleo que les permita salir de sus percances financieros o personales. los trabajadores obligados siempre tienen en mente trabajar lo menos que se pueda y a diferencia de los de convicción, su sueldito se les esfuma por sus necesidades que los llevó a aceptar dicho empleo, así que tampoco lo disfrutan.
- Los Trabajadores porque si: son esa clase de personas que trabajan porque quieren tener algo de dinero, empezar a ejercer su incipiente carrera, quizás, sacar una tarjeta de crédito, o simplemente no estar todo el día en la casa. A esta clase pertenecen casi todos los estudiantes recién graduados o a los que todavía mantienen los padres, pero quieren empezar con "algo" de independencia. No siempre aman lo que hacen, y muchas veces se resultan encarretando de una u otra manera en su actividad.
-Los de "bussiness": son ese tipo de personas que hacen cosillas por aquí y por allá, se suelen autodenominar "independientes" y por lo general lo son, porque no encontraron un buen empleo o porque en su defecto se aburrieron de él o los echaron. estos suelen andar por todos lados buscando platica, y no tienen ingresos fijos, un mes puede que coman como reyes, otro como mendigos, todo depende de los bussiness que hagan.
-Desempleados: este tipo de personas, que por cuenta de la crisis se propagan mas y mas (si, mas rápido que la gripe porcina) desearían incluirse en cualquiera de los ítems arriba mencionados, pero que de una u otra forma no han logrado encontrar una efectiva fuente de ingresos. Esta lista está conformada por personas de todas las profesiones y de todos los estratos. Dios se apiade de sus bolsillos.
¿Si ven? a excepción de los amantes del trabajo, que según mis mediocres estadísticas mentales no superan el 10% de la población económicamente activa (me atrevería a decir que del mundo) el trabajo, esa fuete de ingresos que nos permite disfrutar el elíxir de la vida monetaria, no es precisamente lo mas apetecido por todos los seres -como yo- que sin talento alguno aparente, buscamos sobrevivir en este apoteósico mundo capitalista, donde tal como la teoría de Darwin, solo sobrevive el mas fuerte. Ahora no me vengan a decir todos que aman lo que hacen, porque en el fondo todos sabemos que hay otra razón de por medio que nos pone de frente al complicado mundo laboral, cada cual tiene las suyas.
A los trabajadores, felicidades en su día, bien sea porque se quedaron todo el día haciendo pereza arrunchados en sus camas, o porque decidieron ir a manifestar por las calles por el cumplimiento de sus derechos. A los que hoy les tocó trabajar como esclavos, los felicito aún mas, no les envidio para nada así amen lo que hacen; y a los desempleados, no los puedo felicitar, pero les deseo suerte en su búsqueda, sigan empapelando la cuidad con sus currículums algo tendrá que resultar.

23 de abril de 2009

Y volver volver voolver...


Buenas noches queridos lectores. Ante todo pido sus disculpas ante mi indiscriminada ausencia de estos medios. Es difícil a veces alejarse de manera tan repentina de algo que uno disfruta, como es el caso de los blogs. Muchos de los que leo, tienen un montón de entradas encima, y hasta ahora me estoy poniendo al día, a decir verdad es muy difícil comentar en todos, así que mejor decidí pasar como un fantasma, tal como Gasparín.
Hoy, renazco como el ave fénix, de mis cenizas, -pues mas de uno me daba ya por muerta- y me siento en deuda con ustedes, quienes de una u otra forma hacen parte de este sitio. Puede que mis letras no sean precisamente las mas ilustradas de la blogósfera, incluso a veces pecan de superfluas para mi concepto, pero finalmente estas sandeces que escribo han creado en mi una dependencia hacia este encarretante mundo y mas de un desocupado se toma el tiempo para leerlas, así que al fin y al cabo no es del todo tan malo. Es obvio que debería hacer mi reaparición con un post en forma, tal vez contándoles algo interesante, pero la verdad tengo la cabeza nublada y no se me ocurre nada. En varias oportunidades hubo varias ideas para escribir, pero cuando tenía la oportunidad de plasmarlas en un papel o una pantalla se esfumaban como el viento, otras veces me sentaba en el pc para ver si me inspiraba, y tampoco funcionó. Pensé que a lo mejor no era el momento propicio para una Opinión Desocupada mas.

Si me preguntan si los extrañé, diría que mucho, estas largas semanas sin ustedes fueron eternas; además las constantes lluvias, la total ausencia de internet, y un poco de angustias existencialistas me tuvieron un poco deprimida, incluso un anónimo lector en su comentario en el anterior post logró percibirlo, por lo cual esas pequeñas vacaciones forzadas sirvieron para cargar batería y reconectarme con este loco ciber espacio, que a muchos nos saca del desparche.
Sin más ni más, les dejo este mensaje de saludo, de reencuentro, eso si con el compromiso de que así llueva, truene o relampaguee, la próxima semana llegaré a contarles algo. Puede que suene demasiado premeditado, y tal vez ese post que prometo sea malo - como tantos- pero eso no me excluye de cumplirles, y por supuesto de visitar las letras de los desocupados blogueros que amenizan mis noches en vela con sus escritos.

19 de marzo de 2009

Testamento...

Buenas Noches queridos lectores. Estas semanas de ausencia han sido un poco abrumadoras y aburridoras. Pues como algunos saben soy estudiante en transición (es decir que sólo estoy esperando el mugre diploma y ya) por lo que mis labores académicas terminaron hace poco, pero otro tipo de menesteres me han mantenido alejada de estos lares. A eso súmele otra vez el exceso de pago del recibo, así que me encuentro ahogada en el aburrimiento diario sin poder navegar en la red, y como antes he dicho, no soy muy amiga de los café internet y la inspiración en estos sitios no fluye. Pa’ dios que no!

En fin, el caso es que todas estas circunstancias juntas me terminaron por enloquecer, y por ende, suelen fluir puras idioteces así que perdonarán ustedes. Sin embargo, en estos días dedicados completamente a la lectura –entre otras- de periódicos, me encontré con un artículo interesante sobre el polémico hecho de morir dignamente en la red. Si, es un tema sensible para algunos e ilógico para otros, pero yo si algunas veces me había preguntado qué pasa cuando alguien muere. ¿Cómo hace para morir también en la red? ¿A dónde van a parar las cuentas de correo, el Facebook y lo mas importante, el blog?

Hace poco una persona conocida tuvo un trágico deceso. Por mera casualidad, yo me encontraba en facebook y me topé con su perfil. Inmediatamente sentí un escalofrío agobiante por todo el cuerpo y no fui capaz de ver nada mas y lo cerré. Por instantes sentí curiosidad pero el temor me venció y desde entonces no he sido capaz de acercarme de nuevo de la sola impresión que me produce. Esta perturbadora situación me ha puesto a pensar seriamente en el futuro de este blog, si, aquí la suscrita pasara al papayo; y gracias a ese artículo de “el tiempo” me di cuenta de que hay una forma de dar de baja estos sitios (si, Google la supo hacer, piensan en todo los hijuemadres!) pero tiene algunos requisitos y papeleos que no creo que nadie sea tan desocupado –como yo- para medírsele a hacer la tediosa “vuelta “. Así que pensando en esas adversidades me tomo el trabajo de antemano, de dejar claro que pasaría en ese caso. Algo así como un pequeño testamento, que sería mas o menos así:


“Para evitar tanto complique, prefiero dejar la contraseña de este blog en un lugar secreto que solo yo sepa. Con esto dejo de manifiesto de que estará revelada en alguna parte, así que cuando me lleve la pelona la misión será que alguien la busque en mis pertenencias. Una vez encontrada, el trabajo del afortunado será el de suprimir esta vaina, pero antes deberá publicar la noticia. Me gustaría que fuera como especie de epitafio u homenaje póstumo, claro está que si quiere heredar este chuzo, con gusto se le otorga (aunque lo dudo). Como última voluntad pediría que le escribiese a los desocupados lectores de este blog, como muestra de agradecimiento por haber gastado parte de su valioso tiempo leyendo tantas estupideces. Finalmente quiero que guarde los posts en algún medio magnético y los esconda en algún ático de un rancho viejo, para que sean perpetuos. Quien quita, quizás como muchos, me vuelva famosa después de muerta! ”


Listo, eso es todo. En estos días en que todo levanta opiniones, el tema de la muerte cibernética es algo a lo que también se le debe echar cabeza. Si ya la CIA o quien sabe quien tiene nuestros datos en Facebook y eso que estamos vivitos y coleando, imagínense ustedes uno muerto, pueden hacer y deshacer y mas si los contactos no se han enterado de la fatal noticia. Tengo entendido que en la red ya hay "cementerios" virtuales, pero por mas descabellado que suene la idea, sería una buena opción para que todos estos lugares descansen en paz. No vaya y sea el demonio difamen y uno ni por enterado. ¡Nunca se sabe! por eso lo animo a que piense por un momento ¿Cuál sería su última voluntad con su blog? Si no lo tiene, no importa, tan solo imagínelo.

PD. Puede copiarse de mi testamento y modificarlo, para eso lo pongo aquí.

Ya nos pusimos trágicos, mas bien que terminen de pasar una buena noche, y perdonen de nuevo la estupidez de post.

26 de febrero de 2009

Osea...

A todos alguna vez en la vida nos han hecho la pregunta ¿A qué clase social perteneces? La inmensa mayoría (y hablo de la colombiana) responden automáticamente "media" unos le adicionan el "alta" y otros el "baja" pero finalmente siempre es "media". Pero como no, si casi la mitad de la población de nuestra amada tierra es pobre, antes tenemos suerte de no decir "baja" de primerazo, y por lo cual responder "alta" es también todo un acontecimiento.
¿Quién dijo que la vida es justa? no todos tuvimos la suerte de nacer en cuna de oro, y yo soy parte de esa inmensa mayoría de clase media; otros tuvieron mejor suerte que yo y son "ricos" cuyos hijos son comúnmente llamados en la jerga popular "gomelos". Estos retoñitos se caracterizan porque viven en los sectores mas exclusivos de la ciudad, estudian en las mejores universidades, tienen lo último en tecnología y a los 16 ya han salido del país mas de 4 veces, no les falta nada y se movilizan en los mejores carros. Algunos incluso nunca han tenido la tediosa experiencia de montar en bus urbano (de la que se salvaron). Por lo general solo conviven entre ellos, pues no suelen compartir los mismos espacios que los de clase media, o sea los pobres como muchos de nosotros; y por eso es raro poder frecuentar sus mismos centros comerciales y bares, ya que nuestro sueldo de un mes es lo que ellos se gastan en una tarde de compras o una noche de copas. A los gomelos se les reconoce principalmente por dos cosas:

1. Su ropa siempre es de las mejores marcas, a simple ojo el avalúo de su indumentaria un día hábil es mas o menos 800.000 pesos Colombianos (o 400 Dólares aproximadamente) y eso.
2. La peculiaridad en su forma de hablar: tienen un sonsonete característico de su naturaleza cremosa, es como si tuvieran algo entre sus dientes porque casi nunca se les entiende de forma exacta lo que dicen y toca optar por descifrar fonéticamente sus palabras o frases.
En mi caso, no me agradan de a mucho estas personas (aunque estoy generalizando) pues en ocasiones, consciente o inconscientemente son déspotas con los que no son de su clase. Sin embargo no lo puedo evitar, no me gusta estar en sus mismos lugares. Esta vez hice una excepción, pues el fin de semana tuve la oportunidad de ir a un sitio de esos para tomar cerveza en un reconocido sector de la ciudad a donde solo van gomelos. Como era de esperarse, un sábado en la noche estos lugares albergan una cantidad exagerada de gente, por lo que ya había unas cuantas personas haciendo fila para poder entrar. Cuando nos disponíamos para hacer la fila, noté varias – en realidad muchas- miradas "escaneantes" a mis amigos y a mí; a leguas se notaba que no les agradaba de a mucho nuestra presencia - y no es que tengamos pinta de malandros, es que simplemente se nota que no somos hijos de papi y mami - y me puse a tratar de imaginar porqué no disimulaban. Concluí entonces que nuestra ropa no es la mas exclusiva, nuestra jerga es mas bien sencilla y sin sonsonetes, y nuestros celulares no son lo último en guarichas, por lo que muchos de ellos ineludiblemente debieron pensar:
-Este lugar se está volviendo muy popular-

De inmediato, noté como todos los que estaban a mi alrededor eran de estrato 5 para arriba, sus caras afinadas y pieles perfectas, las viejas con peinados que parecían “despelucadas" pero que a la hora del té duraron horas frente al espejo, y los manes con camisa de cocodrilito. ¡que belleza!. Pero al igual que nosotros, les tocaba también hacer fila para entrar y tomar lo mismo que seguramente tomaríamos nosotros. El ingreso al recinto era bastante lento y había mucho carebonito esperando, mientras eso sucedía, algunos meseros pasaban ofreciendo empanaditas a los que hacíamos la fila, seamos o no gomelos (Entre otras, que buena estrategia para mantener esperando a un grupo de idiotas que quieren beber!) por lo que la espera se volvía un poco mas amena. Sin embargo, a diferencia de ellos, no nos aguantamos; era realmente absurdo perder tiempo aguantando frio y haciendo la dichosa fila en aquel sitio mientras la noche pasaba, ¡Ni que fuera gratis! Así que después de la agradable ronda de pasabocas, nos fuimos sin que quedara rastro de nuestra humilde presencia. No queríamos ser escaneados nuevamente ni mucho menos tener que esperar tanto por cuatro sillas para deleitar una refrescante cerveza.

Encontramos un lugar mejor en donde pudimos disfrutar con toda la tranquilidad y comodidad del caso el momento, que finalmente era lo que queríamos, fuimos unos mas del montón y eso es agradable, además que nuestras billeteras nos lo agradecerían eternamente. Si señores, desde hace mil años me he dado cuenta que en Bogotá es complicado ir a un sitio de gomelos por una noche sin pasar desapercibido, pues ellos por mas arreglado que uno se vaya, lo detectan a kilómetros de distancia. En realidad eso no debe importar ya que la plata de todos vale igual, el problema es cuando se tiene como motivo pasar un rato agradable y este no se logre por encontrarse incómodamente en el lugar equivocado.

Usted podrá decir que le doy demasiada importancia al asunto, y hasta pueda que tenga razón, pero por alguna extraña casualidad de la vida, no estoy acostumbrada a frecuentar estos lugares, puede que sea debido a mi naturaleza de clase media, que se encuentra sin prejuicios en todo lado. Los pobres a veces queremos darnos un poco de lujo en estos sitios pero ¿Quién dijo que son únicamente para los hijos de papi y mami? definitivamente mi madre tiene razón cuando dice que "En la viña del señor hay de todo"

Que terminen de pasar un buen día, y discúlpenme si alguno de ustedes pertenece a esta élite. Que culpa tengo yo de ser pobre.

8 de febrero de 2009

Psicosis Amigable...

Hay algo que me aqueja bastante desde hace un tiempo y son las relaciones sociales, mas bien las llamadas "amistades" Yo no sé en qué fallaron mis padres para educarme, no sé si es porque mi forma de ser no da para mas o porque simplemente muy pocas personas en el mundo son compatibles con mi personalidad; el caso es que a la hora del té, señores, hacer amigos es una de las cosas que mas trabajo me cuesta en la vida. En realidad no comprendo como hay gente que es tan sociable, tampoco entiendo por qué en mi caso es tan complicado hacerlos o en su defecto tenerlos; son tan pasajeros que no me duran casi nada, incluso puedo decir que en mi cerrado círculo social, son muy pocas las personas que me conocen desde niña (a excepción de mis familiares, obviamente)

La complejidad de las relaciones humanas son infinitas, uno por lo general no suele llevarse bien con todo el mundo y para mi caso, son muy pocos con quienes siento química fraternal, personas que me agradan con su simple compañia, nos entendemos, compartimos puntos de vista y discutimos otros, nos dejamos de hablar un tiempo pero siempre estamos pendientes mutuamente, y otras cosas mas que algunos suelen llamar "feeling"
No soy exigente a la hora de elegir, de hecho siempre trato de tener una actitud afable hacia los demás, y más en momentos en los que siento que quiero o debo hecer amigos; hago todo lo que mi humanidad puede, pero por mas que lo intento, siento que esta virtuosa tarea cada vez es más difícil. Por eso, una vez creo que alguien es mi amigo y que por fin encontré con quien compartir tiempos libres, no sé que pasa y se escabullen de mi vida sin dejar rastro, como si algo les asusutara.

Odio las veces que -por citar un ejemplo- he sido nueva en algún lugar: el primer dia de clases, el primer dia de trabajo etc etc, Son momentos en los que es básico ser amable, porque seguramente esas mismas personas serán mis compañeros por un largo tiempo y ante eso no hay mas que hacer que una buena cara; sin embargo, no logro ganar de la misma manera que otros la confianza de por lo menos uno solo de ellos. A estas alturas y bajo estas presiones, comprendo que la sociabilidad no es mi fuerte y que quiera o no, tendré que acostumbrarme a como dé lugar por el resto de mi vida.

La paranoia con este tema es tal, que hay momentos desquisiados en que pienso qué pasaría si yo me mueriera en este momento. ¿Quienes de mis allegados irían a mi funeral? Creo que aparte de la familia, serían muy pocos los que harían la dura tarea de darme el último adiós. No me invade la tristeza ni mucho menos, pero me parece algo fatalista pensar en que me fuí del mundo y nadie me conoció. jajaja.... Este tipo de tediosas situaciones, son simples cuestionamientos de mi complicada relación con otras personas, pero eso no significa que la asocialidad o como quiera que se le llame a esto, sea a fin de cuentas tan mala.

Hace poco afronté lo que es una decepción "amistosa" por parte de alguien que consideraba cercano a mi (llámese amigo) desde que comenzé la universidad; compartimos muchos momentos, unos buenos, otros malos, alegrías, tristezas, éxitos y fracasos. Fué una de esas personas a las que llegué a considerar como"amigo" y de un momento a otro, justo al final de la carrera, en ese viaje que anhelamos desde primer semestre y por el que tratamos a toda costa de ir juntas, me abandonó. Afortunadamente no estaba sola, habían otros pocos que también hacían parte de este selecto grupo. Es triste y melancólico, nunca supe que fué lo tan malo que yo hice para que decidiera alejarse tan de repente, y que la amistad de tantos años se viera turbada por otros intereses, que a lo mejor no quiso compartir conmigo. Solo sé, que no soy tan mala gente como para sentirme culpable, además descubrí que por lo menos existen personas que valoran mi compañía mucho mas de lo que yo creía. Mire usted como es la vida, este rollo me puso a echar cabeza y concluí que es mas fácil encontrar a la media naranja que a un verdadero amigo.
Si, esos somos nosotros, los sin-amigos (o los de pocos) los que pocas veces conseguimos encajar con alguien, los que contamos con los dedos de la mano -y nos sobran- las categóricas "amistades" que tenemos, los que cuestionamos la sociabilidad a tal punto, que creemos que en vez de ser un defecto es una bondad poder tener siempre cerca a alguien que quiso conocernos de verdad no por la impocisión social de caerle bien a todo el mundo. La soledad es buena, y es mejor tener dos buenos amigos que diez grandes hipócritas. Reflexivo ¿No?